UN COLEGIO QUE INCLUYE, UN COLEGIO QUE CELEBRA LA DIVERSIDAD

El Notre Dame es un colegio que desde siempre ha reconocido la diferencia, la heterogeneidad como rasgo indispensable en la construcción de la sociedad. Desde nuestros inicios aceptamos como propios a quienes eran estudiantes que no cabían en las estructuras de las escuelas tradicionales.

En palabras de nuestro fundador el P. Roberto Polain en Educar para la Libertad: “queríamos ver si era posible realizar un colegio donde las particularidades y la personalidad de cada uno podrían desarrollarse plenamente”, a diferencia de la escuela tradicional que “clasifica a los alumnos en más o menos ‘adaptados’ donde ser ‘adaptado’ significa ser normal”.

La perspectiva de la inclusión de niñas en el colegio y la mayor visibilización de estudiantes con necesidades educativas especiales y con intereses diversos insta al colegio a reconocer explícitamente su carácter inclusivo. La rectoría de Ignacio Canales recoge este llamado y en 2007 el colegio declara nuestra vocación de inclusión en el documento “Inclusión Educativa”.

Trece años después podemos decir que el colegio Notre Dame ha honrado su palabra cuando ha trabajado con todas las herramientas disponibles para reconocerse como un colegio que camina en la senda de la inclusión. Hemos tenido altos y bajos en este tiempo, no es una ruta fácil de seguir, pero nunca hemos desconocido nuestra voluntad de ser una oportunidad para el desarrollo de cada uno de nuestros y nuestras estudiantes, asociado a un trabajo ferviente por parte de educadores que generan este vínculo que forja armas para la libertad, en la confianza mutua de los distintos actores del colegio.

Haber trabajado todos estos años bajo la consigna de la inclusión, y en sintonía con los requerimientos éticos que impone tener conciencia del lugar que ocupamos, nos obliga hoy a pensar aún más ampliamente para el reconocimiento y celebración de la diversidad.

No solo las necesidades educativas especiales ni las diferencias de género son sus marcadores. Una lectura profunda del currículum nacional y el análisis de re-descubrir quiénes somos, nos obliga a buscar respuesta a la diversidad de la comunidad del Notre Dame, en un Peñalolén en sí mismo diverso y multiforme: con familias de origen diverso, algunas familias jóvenes a veces primera generación de profesionales, otras familias que han migrado a nuestro país por diversas razones, familias con composiciones no tradicionales, estudiantes que manifiestan condiciones y opciones que a veces marcan su proceso de identificación identitaria, son signo de esta diversidad que el colegio reconoce y celebra.

Ante un sistema educacional y una tradición que sigue activamente uniformando a niños, niñas y jóvenes de muchas maneras, el colegio Notre Dame, con las limitaciones que importa estar viviendo en este periodo de transición permanente hacia la inclusión y atención de la diversidad,  renueva su compromiso de trabajar, con todos sus medios disponibles, para atender los requerimientos de nuestros y nuestras estudiantes, reconociendo que cada cual es un ser único e irrepetible, y por lo tanto maravilloso, potenciando las capacidades distintas que cada uno de nosotros posee, para ser los agentes de cambio que la sociedad requiere, en el tiempo que nos corresponde vivir.

Que María, Notre Dame, mujer joven, valiente y decidida, nos acompañe en el camino de la buena caza.

Carlos Ossa, Oso Amigable

Rector

Peñalolén, 2020