Notre Dame / Palabras del Rector

Comunicación y Estilo Pedagógico

Generar el espacio para la conversación en el Colegio Notre Dame, es un acontecimiento que nos conecta con una manera de hacer, que trasciende la comunicación misma y que expresa de manera radical, una buena parte de nuestro "estilo pedagógico".

Es este un espacio que nos demanda actuar como cuerpo, generando comunicación sincera, de manera fluida y directa; en un cara a cara espontáneo entre profesores y alumnos, entre padres e hijos.

Esta es la manera y esta es nuestra tradición: entrar permanentemente en diálogo. Diálogo que transita primero por el Profesor Jefe ("rector de su curso"), y luego por quien sea necesario con el objeto de salir adelante con el proyecto, la sugerencia, la inquietud o el legítimo reclamo. Esta es nuestra complicidad fundamental. Dialogar siempre, conversar para hacer y movilizar, para entrar en acción.

¿Y de qué hablaremos preferentemente?; ¿Cuál debería ser el centro recurrente de nuestra conversación?; sin que ello limite la infinita posibilidad de conversar que tenemos los seres humanos...

Justamente de nuestros alumnos, sus hijos; esa es la conversación fundamental. Ese es el centro de nuestra conversación en comunidad. Es esta y no otra, la conversación que nos define, que nos anima, que nos mueve el cuerpo y nos alimenta el alma.

Y ¿Cuál es el espacio de formación que le ofrecemos a nuestros alumnos, sus hijos"; ¿Cuál es el contexto en el cual queremos vivir como comunidad educativa?; ¿De qué proyecto educativo hablamos, cuando hablamos del Colegio Notre Dame?...

Declaramos un colegio que postula una "educación para la libertad". Una visión de la educación que se funda en una percepción humanista del hombre y la sociedad, inspirada en los valores del evangelio.

Valores que dan cuenta de la dignidad del llamado de Jesús. Inspiración fundamental, pues expresa la convicción profunda de ser hijos amados por el Señor, invitados cariñosamente a ser constructores del Reino aquí, en Santiago de Chile. En este tiempo y bajo estas circunstancias.

Ciertamente postulamos una educación centrada en el humanismo; pero no nos quedamos allí. Declaramos nuestra adhesión a un proyecto educativo que se inspira en una visión trascendente. Estamos en camino del encuentro definitivo con el Padre.

Esta inspiración marca y define un estilo de vida y una pedagogía en la cual creemos y a la cual aspiramos (a pesar de nuestras limitaciones como educadores o como padres), y esto, no es solo un mero discurso tranquilizador de conciencias. Esta es una invitación exigente que formulamos a nuestros alumnos, a nuestros padres y a nosotros como educadores.

Y esta invitación a vivir nuestra aventura educativa como conquista de libertad exige rigor. Nos demanda disciplina y aspira a extraer lo mejor de cada uno de los que estamos comprometidos en esta comunidad: alumnos, padres y profesores.

Nada está más alejado de nuestro estilo formativo que la complacencia y el relajo. El Notre Dame no es un colegio en el cual padres y profesores se esfuerzan en hacerle la vida fácil al alumno, para que este no "sufra".

En el colegio sospechamos del camino corto y del éxito al alcance de la mano, muchas veces al servicio de la vanagloria individual, que nos propone una cultura materialista y egocéntrica.

Muy por el contrario, estamos convencidos que en la mayoría de las ocasiones, el aprendizaje y el crecimiento, transitan por el sacrificio y el esfuerzo, la disciplina personal y la constancia.

Creemos en una estrategia que reconociendo la singularidad de cada niño o joven, permita motivar y estimular la responsabilidad y el compromiso con su propio aprendizaje, con su propio crecimiento.

Y ¿cómo lograrlo?; ¿cómo conjugar conquista creciente de libertad y desarrollo emocional, social e intelectual armónico?...

Nuestro sistema ofrece una invitación múltiple de experiencias de aprendizaje, para lograr lo propuesto. Experiencias que orientadas adecuadamente permitirán lograr el pleno desarrollo de los alumnos comprometidos con su aprendizaje.

Esta acción formativa, este aprender haciendo , se puede canalizar en cualquiera de las actividades complementarias que el colegio ofrece y genera de manera gradual, a cada uno de los alumnos que forman parte de esta comunidad.

Para ello, no se requiere ser un alumnos sobresaliente o destacado; sólo es necesario querer hacerlo y actuar en consecuencia, asumiendo la responsabilidad con el equipo que integro o con el plan de acción que declaro. Equipo y plan que espera lo mejor de mi, animándome en mi desafío de integración social y superación personal.

A esto lo llamamos aprendizaje en la participación . Desde aquí y preferentemente desde aquí (al menos en este colegio), podemos verdaderamente diseñar las experiencias que nuestros alumnos necesitan para transformarse en hombres autónomos, libres, lideres de su vida y constructores de la comunidad a la cual aspiramos.

De todo esto, la tradición y la experiencia del Colegio Notre Dame han dado muestras y ejemplos en el pasado. Nuestra tarea hoy, es que este sello, este estilo pedagógico, siga siendo una realidad en el presente y en el futuro.




Ignacio Canales

Rector