Este viernes 14 de noviembre, nuestros IV° Medios vivieron su última jornada de clases, un día preparado con dedicación por el Ciclo Cóndor para que cada curso pudiera cerrar su etapa escolar en un ambiente de afecto, gratitud y sentido comunitario.
La mañana comenzó con la última Toma de Contacto, un espacio que marcó la despedida junto a los profesores jefes que los han acompañado en distintos momentos de su vida escolar. Fue un inicio sereno, pensado para recoger emociones, agradecer el camino recorrido y abrir paso al significado de la partida.
Más tarde, los estudiantes recibieron una visita especial: las educadoras de preescolar que les hicieron clases en sus primeros años volvieron a leerles un cuento. Un gesto simple y profundamente simbólico, que unió el inicio y el cierre de su trayectoria en nuestro colegio. Mientras tanto, cada estudiante trabajó en una frase de despedida para sus compañeros de III° Medio, gesto que continuará la tradición de acompañamiento entre generaciones.
El recreo también tuvo un matiz distinto. Los cursos del Ciclo Garza se acercaron a compartir juegos y conversaciones con los IV° Medios, generando un momento espontáneo y afectuoso que reforzó el vínculo natural entre ciclos.
Luego, en la sala, los esperaba el “Desayuno Koala”, preparado junto al equipo del Nivel Inicial, seguido por juegos con las niñas y niños de Koala. La actividad buscó recordarles el espíritu que ha guiado su paso por el colegio: sencillez, alegría, servicio y comunidad.
La jornada continuó con la despedida del cuerpo docente, asistentes de la educación, administrativos y directivos, quienes se reunieron para entregar palabras de reconocimiento y buenos deseos para esta nueva etapa. Cada saludo reforzó el orgullo que sentimos como colegio por la generación que se prepara para egresar.
Al medio día, los cursos de I°, II° y III° Medio formaron un pasillo de honor desde la bajada de Cóndor hasta la entrada del colegio, acompañando el paso de los IV° Medios en un recorrido cargado de emoción, aplausos y gratitud compartida.
Finalmente, los jóvenes salieron en fila junto a sus profesores jefes para reencontrarse con sus familias en la entrada de Koala. Allí, siguiendo una tradición cargada de sentido, el colegio volvió a entregarlos a sus padres, tal como estos los habían entregado al comenzar su vida escolar. Un símbolo de cierre y, al mismo tiempo, de apertura a las nuevas aventuras que les esperan.
Una jornada que celebró el camino recorrido, reforzó los vínculos entre generaciones y proyectó a nuestros estudiantes hacia lo que viene, con la certeza de que llevan consigo el carácter, la fraternidad y los valores que dan vida a nuestra comunidad.
Les deseamos lo mejor para sus proyectos y vidas.
¡Buena Caza generación 2025!

